Matsya Yoga

El Yoga y las enfermedades inflamatorias intestinales

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal Y la práctica de Yoga

Enfermedad de Chron y Colitis Ulcerosa

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) engloba dos patologías crónicas la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Son enfermedades autoinmunes, inflamatorias y crónicas, que evolucionan en brotes (fases activas) y periodos de remisión (fases inactivas). Con algunas diferencias, en ambas se ve alterada la capacidad del organismo para digerir alimentos y absorber nutrientes, los síntomas más comunes son diarrea, sangre en las heces, cansancio, dolor abdominal, pérdida de apetito pérdida de peso y fiebre.

Enfermedades Autoinmunes y Estrés

El origen de las enfermedades autoinmunes no es del todo conocido y como patologías crónicas no cuentan con tratamiento definitivo. Por lo tanto, es fundamental que el paciente adquiera hábitos saludables para reducir los síntomas, como atender a la dieta y a los niveles de estrés que acompañan en el día a día. Está bastante establecido que cualquier enfermedad autoinmune está asociada a hechos estresantes de la vida. Cuando hay estrés, el cuerpo cree que está en peligro inminente, y el estrés continuo puede reducir la capacidad del sistema inmune ya que el cuerpo guarda su energía para un esfuerzo físico que nunca llega. Hasta ahora conocíamos que los síntomas físicos influyen en nuestras emociones, pero actualmente se está constatando que el estado de ánimo también afecta a los síntomas físicos.

Existe una interrelación total entre el sistema nervioso central y el inmunológico, cuando situaciones que impactan emocionalmente nos afectan el sistema inmunológico tiene una reacción ya sea alterándose o decayendo. Por ello la práctica de yoga continuada favorece tanto la prevención de brotes como el control de los síntomas, poniendo especial énfasis al manejo del estrés. Sabemos es que la mente y el cuerpo trabajan juntos para afectar de manera conjunta la salud de una persona.

El Yoga como herramienta para reducir los síntomas Ell y sus beneficios

El Yoga genera una conexión entre la mente y el cuerpo que pocas actividades similares ofrecen, siendo el gran transformador del cuerpo y de las conexiones que la mente realiza. La práctica de yoga genera energía equilibrada que es vital para la función del sistema inmunológico. Yoga conduce a una inhibición del área simpática del hipotálamo, esta inhibición optimiza respuestas simpáticas del cuerpo a estímulos estresantes y restaura mecanismos reflejos autonómicos regulador asociadas con el estrés. La práctica de yoga inhibe además las áreas responsables de miedo, agresividad y rabia, y estimulan los centros de placer del cerebro anterior gratificantes en la mediana y otras áreas que conducen a un estado de felicidad y placer. Al practicar Yoga de manera constante se logra reforzar los estados mentales positivos, aumentando la autoestima y alejando las consecuencias del estrés diario.

Cuando se está practicando Yoga se consigue un equilibrio de todos los sistemas y el inmune también comienza a equilibrarse. Otro beneficio de la práctica física de yoga sería la prevención de osteoporosis, los pacientes con EII tienen riesgo de padecerla y el ejercicio físico ayuda a reducir la pérdida ósea. Encontramos además otros beneficios como la mejora de la digestión al llevar un mayor flujo de sangre a los órganos del aparato digestivo y el aumento de la consciencia corporal.

Adaptar la práctica a las distintas etapas de la enfermedad

El yoga es tanto preventivo como terapéutico y los beneficios estarán en función del tiempo que le dediquemos a la práctica, así como a la calidad de la enseñanza. La práctica debe ser adaptada a las épocas de brote o remisión de la enfermedad. Cuando el paciente sufre un brote de la EII la práctica más conveniente sería la de yoga restaurativo, se realizan las posturas con soportes (mantas, sillas, bloques, etc) adecuados para adaptar las posturas a personas con limitaciones o para intensificar el resultado de las asanas. Aun así, debe ser una práctica que no comprometa el vientre aisladamente y lo mínimo posible para evitar tensiones innecesarias en esta zona. En épocas de remisión la práctica de yoga es excelente para prevenir un brote, al mantener la mente calma y un mayor control de los niveles de estrés las posibilidades de un brote desencadenado por estrés son menores.

Colostomía y la práctica del Yoga

Cuando el tratamiento con fármacos no controla un brote agresivo de la enfermedad se recurre a la cirugía, extirpando total o parcialmente el intestino grueso, operación que recibe el nombre de colostomía. Es un procedimiento quirúrgico en el que se saca un extremo del intestino grueso a través de una abertura (estoma) hecha en la pared abdominal y las heces que se movilizan a través del intestino salen por el estoma hasta la bolsa adherida al abdomen.

Después de que el cuerpo ha pasado por un largo período de estancamiento, brote y post-operatorio, el yoga restaurativo se convierte en un excelente método para despertar el cuerpo a través del movimiento suave, el descanso y el desarrollo de la conciencia corporal. El paciente deberá ponerse en manos de un buen profesor de yoga, con el que se trabajaran posturas suaves y el uso de accesorios para proteger las zonas del cuerpo que necesitan ayuda. Por otro lado, la práctica de pranayama  favorece el control de cuerpo, mente y espíritu. Resulta muy beneficioso en la recuperación del cuerpo después de cualquier tratamiento quirúrgico dado que la curación se produce a nivel celular, y la respiración profunda ayuda a revitalizar nuestras células.

El reto tras una colostomía es que el paciente no se vea limitado en su día a día, lograr esto es un trabajo psicológico y físico intenso que obtiene del yoga grandes beneficios. En la red podemos encontrar multitud de pacientes con colostomía que recurren al yoga en su vida diaria por los beneficios que experimentan.

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